Salud física y mental

“Lo que el mundo moderno espera para reconocer a Cristo, es ver la vida de Cristo reproducida en nuestras vidas”. San Alberto Hurtado

 
El proceso de envejecimiento contempla cambios biológicos normales y patológicos. Al disminuir la reserva funcional de los adultos mayores, se predisponen a presentar enfermedades de manera más frecuente y con mayores consecuencias que en otras etapas de la vida.
 
Principales cambios propios del envejecimiento:
Al envejecer ocurren cambios en nuestro organismo, muchos de los cuales son externos y evidentes (canas, arrugas), y otros que son internos, en órganos y sistemas y que determinan una disminución de la reserva funcional.
 
Cambios orgánicos generales:
Estatura: a los 70 años la estatura de hombres y mujeres es entre 2.5 y 5% menor que la que tenían antes.
Peso: aumenta desde los 20 años hasta la edad media de la vida (45-50), para luego declinar, especialmente después de los 70.
Composición corporal: disminuye la masa muscular y la ósea. También disminuye el agua corporal total. Estos cambios son reversibles con ejercicio y complemento hormonal.
 
Aparato cardiovascular:
El corazón de un adulto mayor es, en general, capaz de mantener adecuadamente un gasto cardíaco suficiente para las necesidades de la persona. Pero el consumo de oxígeno disminuye con los años, así como las frecuencias máximas en ejercicio.
 
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en adultos mayores. Algunos factores de riesgo son: colesterol alto, tabaquismo, hipertensión arterial, sedentarismo y obesidad.
 
Sistema renal:
Los riñones sufren grandes cambios con el envejecimiento, pero no se hacen notorios gracias a la gran reserva funcional de éstos.
 
En relación a las vías urinarias, se ven afectadas porque hay una mayor tendencia a la producción de cálculos, hay presencia de obstrucción prostática por el crecimiento normal de la glándula en los hombres y la disminución de estrógenos en las mujeres.
 
Los sentidos:
Visión: disminuye la agudeza visual, y se producen enfermedades como miopía e hipermetropía.
Audición: hay disminución de la audición sobretodo de los tonos de alta frecuencia, y una reducción de la habilidad para discriminar el lenguaje.
 
Aparato osteomuscular:
La masa muscular y la fuerza disminuyen con la edad. Disminuyen los reflejos posturales, la velocidad de respuesta ante estímulos y mayor rigidez articular. Esto predispone a dar pasos más cortos y con menor altura, y a una mayor inestabilidad. Estos cambios son leves, simétricos y progresivos, pero determinan mayor riesgo de caídas en los adultos mayores.
 
Es frecuente la osteoporosis (pérdida de masa ósea), afectando principalmente a caderas, fémur y vértebras.
 
El cambio central y más general es el “enlentecimiento” de las funciones cognitivas. Estos cambios son leves, no progresivos y no deberían interferir en la vida diaria.
 
Algunos ejemplos:

- Disminución de la memoria reciente.
- Mayor lentitud para aprender nuevas tareas.
- “Enlentecimiento” del pensamiento, de la acción y del tiempo de reacción.
- Lenguaje: dificultad para encontrar algunas palabras. Ese hace más difícil comprender mensajes complejos o  muy largos.
- Sueño: dificultad en su conciliación, despertar precoz, reducción del número de horas de sueño y disminución del efecto reparador del mismo.
 
Al envejecer se producen cambios en la piel que son evidentes.
 
La piel se vuelve más delgada, frágil, seca, transparente y menos elástica. Se arruga y toma un tinte amarillento.
A nivel de la dermis, con el envejecimiento se pierde alrededor del 20% del grosor, se dificulta la termorregulación y se hace más lenta la curación de las heridas.

También hay una disminución de la percepción sensorial táctil, vibratoria y de presión. Esto contribuye probablemente a la menor percepción de dolor de algunas personas mayores.
 
Por otro lado, en esta etapa de la vida hay más posibilidades de contraer ciertas condiciones o enfermedades, producidas por múltiples causas y que afectan la funcionalidad en los ámbitos físicos, mental y social:

- Trastornos del desplazamiento, caídas e inmovilidad
- Incontinencia urinaria
- Trastornos cognitivos: delirio, demencia, Alzheimer
- Depresión
 
Estas enfermedades a veces son poco conocidas, pero sí se pueden prevenir y no se deberían producir en la práctica diaria. Si vemos muchos adultos mayores con ellas es porque no se diagnosticaron ni trataron a tiempo.
 
El desafío actual, entonces, es lograr identificar a tiempo a aquellos adultos mayores frágiles, evitar la progresión de su deterioro y llevarlos a una situación lo más óptima posible.
 
 
La cantidad de adultos mayores va en aumento, por lo tanto, si vamos a vivir más debemos preocuparnos de vivir bien.

En general, los adultos mayores tienen mucho tiempo libre. Viven una rutina diaria que no siempre es fácil de romper sin un estímulo inicial externo. La falta de ocupación y la poca motivación traen como consecuencia trastornos físicos y emocionales que deterioran la calidad de vida de la persona.

Si bien pueden tener cubiertas las necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud), no siempre ocurre lo mismo con las sociales y las relacionadas con el espíritu. Los ancianos se sienten marginados de la sociedad, alejados de las actividades normales, y a veces son ellos mismos lo que no tienen un ideal positivo de la etapa que están viviendo, sumado a los estereotipos de la gente, que asocian a un adulto mayor con un enfermo o con alguien dedicado sólo a actividades de recreación.
 
El envejecimiento activo pretende fomentar la participación social de los adultos mayores, lograr que la sociedad valorice la vejez y a las personas mayores no sólo por lo que son, sino también por lo que pueden hacer y lograr.
Se trata de promover el bienestar del adulto mayor en todos los ámbitos del ser humano, ya sea cultural, físico, social o espiritual.
 
A mayores recursos y conocimientos mejor será esta etapa de la vida. La energía, la creatividad, la capacidad de adquirir conocimientos, no tienen límites de edad, y el adulto mayor puede descubrir su potencial a través de nuevas actividades motivadoras, que a su vez pueden mejorar y generar otras latentes no vistas antes. Siempre hay habilidades nuevas que descubrir.
 
El objetivo general que busca Fundación Las Rosas fomentando este concepto es satisfacer una necesidad de desarrollo personal del adulto mayor institucionalizado, que incluye la parte física, social y espiritual, capacitándolo en las distintas áreas y que les permita expresarse y relacionarse con el medio externo, como una manera de mejorar significativamente su calidad de vida.
El envejecimiento activo permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital, y participar en la sociedad de acuerdo a sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que ésta les proporciona protección, salud y cuidados adecuados cuando necesitan asistencia. Trata de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo a aquellas personas frágiles, discapacitadas o que necesitan asistencia.
 
El envejecimiento tiene lugar dentro del contexto de los demás: los amigos, compañeros de trabajo, vecinos y miembros de la familia. Por ello, la interdependencia y la solidaridad intergeneracional (dar y recibir de manera recíproca entre individuos, así como entre generaciones de viejos y de jóvenes) son principios importantes del envejecimiento activo.
 
Las políticas y programas de envejecimiento activo dan la posibilidad de afrontar esta etapa y conseguir que haya:

- Menos muertes prematuras
- Menor discapacidad relacionadas con enfermedades crónicas de la ancianidad
- Mejor calidad de vida en la medida que se envejece
- Más personas que participen activamente en los ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos
- Menor gastos debidos a los tratamientos médicos y a la atención de salud
 
Además, estas políticas reconocen la necesidad de fomentar y equilibrar la responsabilidad personal (el cuidado de la propia salud), los entornos adecuados para las personas de edad y la solidaridad intergeneracional antes mencionada.


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