Inserción en la comunidad

“Hay más felicidad en dar que en recibir”. Hechos 20, 25


El envejecimiento, desde el punto de vista de quienes lo experimentan, se entiende como un proceso de cambio continuo que requiere que el individuo se adapte a condiciones diferentes y compense las dificultades que le presentan su paulatino deterioro biológico y su creciente falta de competitividad con respecto a las actividades sociales.

Los adultos mayores necesitan de la ayuda de otros para paliar las faltas que experimentan durante este proceso.
 
Adicionalmente, también necesitan el apoyo expresivo de los demás, de los conocimientos, la comprensión y el afecto que los ayude a aceptar y adaptarse a las cambiantes condiciones, muchas de ellas generadoras de pérdidas. Es especialmente en la familia donde el adulto mayor encuentra todo esto.
 
Al ser la familia la base fundamental de la sociedad, el vivir en familia le proporciona al adulto mayor seguridad, protección y una autoestima que le permite integrarse activamente al medio.

Pero no basta con vivir en familia y relacionarse con ella. También hay que estimular a los adultos mayores a relacionarse y compartir con personas de todas las edades: niños, jóvenes, adultos medios y sus pares.
 
Es importante fomentar la participación de las personas mayores en sus barrios, comunas, que muchas veces tienen espacios y organizaciones con programas y actividades para ellos. El encuentro y la conversación, los juegos de salón o al aire libre, los hobbies y tareas manuales, la jardinería, leer o escuchar música, pueden ser actividades alternativas a quedarse retraído viendo televisión.


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